Te costará leerlo 2 minutos y lo recordarás siempre

Publicado por Óscar Modrego en

Mi primer día en una televisión nacional fue uno de los peores de mi vida sin lugar a dudas. 

Ahora doy las gracias a todo lo que me enseñó aquella experiencia porque entre otras cosas  puedo compartir contigo algo que te ayudará seguro en tu camino laboral.

Te pongo en situación.

Chico de provincias con jersey en los hombros , casi recién llegado a Madrid y que ha sido seleccionado en un casting de tropecientas personas (creo que eran más)  para presentar un espacio de un gran programa.

Por no hacerlo largo y que nadie se dé por aludido omitiré detalles y nombres propios.

Una vez maqueado, maquillado y vestido me dirigía a plató con tanto nervio dentro de mí que se podía decir que no era un buen día  para robar panderetas.

El caso es que a pesar de todo,  una fuerza interior tiraba de mí hacia delante. 

Me colocaron un micro y me acompañaron a ponerme delante de las  cámaras. 

Ahora viene lo bueno.

Nada más darme paso la presentadora. yo  arranqué a hablar mirando fijamente y sin pestañear al objetivo de la cámara.

En ese mismo instante vi claramente por el rabillo del ojo cómo una compañera ( poco después la bautizaría como;  la hiena)  pegaba su cara a la cámara que me enfocaba y comenzaba a gesticular y mover los labios como para decirme algo. 

Yo no dejaba de hablar sobre el tema que me tocaba presentar y a la vez intentaba adivinar  que me quería decir “la hiena”.

Era algo que ella repetía constantemente y era tal su insistencia que hubo un momento que me olvidé de la cámara para centrarme sólo en ella. 

¡Madre mía! 

¡En qué hora la miré! 

¿Cómo podía salir eso de su boca? 

La tuve que mirar varias veces para terminar de creérmelo.

-“Eres un hijo de puta”–” Cabrón”-“Te voy a joder”-…..

Ella logró su objetivo que era que yo lo hiciera fatal y me equivocará.

( Con el tiempo me enteré que ella creía que ese puesto era de ella y no soportaba verme allí)

Cuando terminó mi calvario salí del plató buscando a este personaje al que me encontré por los pasillos y le comencé a gritar y a pedirle explicaciones de lo que me había hecho. 

Ella se limitó a negarlo todo, con voz de niña inocente y débil y delante de mucha gente que se habían acercado al oír mis gritos e insultos hacía ella.

Nadie más la vio hacerme lo que me hizo en el plató.

Era su palabra contra la mía.

Le tuve que pedir disculpas y lo achaqué todo a los nervios del primer día.

Ese día me volví llorando a casa y con ganas de tirar la toalla y de abandonar mi sueño después de haberlo conseguido. Me costaba asimilar tanta maldad contra mi persona.

Fui una gacela devorada por una hiena.

Esa noche no pegué ojo. Me dolía el alma

Y a eso de las tres de la mañana después de lamerme mis heridas lo entendí todo. 

Yo no tenía el problema, sino que era de ella y yo fui tan imbécil que lo hice mío. A partir de entonces aparté de mi vida a esa persona.

Yo no tenía tiempo para odiarla tenía muchas cosas más interesantes que hacer.

Funcionó.

Hoy termino dando las  gracias  a aquellos que os habéis tomado las molestias de escribirme simplemente para decirme que os gustan y ayudan mucho mis post. 

De corazón os digo ¡GRACIAS!

Y si has llegado hasta aquí recuerda que la vida no te da lo que quieres sino lo que necesitas.

Si me necesitas, voy a por un café

 ¡Date prisa que vamos tarde!

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